Hotel Neri Relais & Chateaux‎

El Hotel Neri es un pequeño refugio en el corazón del barrio Gótico.

Único por su localización en la Plaza Sant Felip Neri, en 2003 abrió sus puertas convirtiéndose en el primer hotel boutique del distrito de Ciutat Vella.

El interés por compartir la historia y cultura de Barcelona desde el barrio más antiguo motivó a los propietarios a recuperar el edificio que hoy alberga Hotel Neri.

Pudiendo, así, ofrecer experiencias únicas y exclusivas a todos aquellos visitantes locales e internacionales que desean descubrir Barcelona desde su corazón, de una forma íntima, sofisticada y relajada.

Una unión integradora que combina los ecos del pasado con un estilo sofisticado y contemporáneo

Hotel NeriHotel Neri está formado por un equipo genuino, amable y conocedor de la ciudad, que se encarga de que cada experiencia en Neri se convierta en única.

A lo largo de los años, Hotel Neri ha ido adaptando sus exclusivos servicios a las necesidades del nuevo viajero manteniendo el carácter único que lo define:

Una combinación de contrastes perfecta entre historia y modernidad, urbano y clásico, pero siempre con personalidad.

El hotel Neri Relais & Châteaux, el mejor hotel boutique & restaurante, crece en la unión de los muros de un palacio medieval y un edificio de piedra parcialmente destruido durante la Guerra Civil y rehabilitado en 1958 por Adolf Florensa.
El emplazamiento de este hotel, además, permite inundar el edificio del aura especial que llega de la Catedral de Barcelona, a menos de un minuto a pie.

Hotel NeriLa reforma y construcción del hotel Neri permitió encontrar yacimientos romanos , los cuales fueron documentados por un equipo de arqueólogos y restos de cerámicas fenicias que se entregaron a patrimonio.

El lujo y el glamour impregnan las tres plantas del hotel y los correspondientes espacios: un delicioso restaurante gastronómico, la terraza ubicada en una de las plazas más características del casco histórico o, a dal de todo, la azotea «Roba Estesa».  Llamado así, por las vistas de las azoteas vecinas.

Todos ellos, espacios y ambientes fantásticos donde el tiempo se detendrá y te abrazará.

El minimalismo gana terreno en la decoración, que utiliza materiales nobles y naturales; y los grandes ventanales y balcones aportan delicadeza y elegancia en todo el hotel, desde donde el encanto y la tranquilidad de la ciudad eterna se vive en primera persona.

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