Creciente tensión por taxistas que no cumplen las normas en el Aeropuerto de Barcelona
BARCELONA. 31 Ene. (Noticias del Taxi) – El Aeropuerto de Barcelona-El Prat, una de las principales infraestructuras de transporte del sur de Europa, se ha convertido desde hace años en un foco constante de conflictos relacionados con la actividad de taxistas que operan ilegalmente. Estos conductores, conocidos popularmente como taxistas piratas, recogen pasajeros sin autorización, sin respetar los turnos establecidos y actuando fuera de las zonas habilitadas, especialmente en áreas sensibles como la zona de salidas.
Una práctica ilegal que perjudica a todos
La normativa que regula el servicio del taxi en el aeropuerto es clara: solo los vehículos autorizados pueden recoger clientes, y deben hacerlo respetando el turno correspondiente en las paradas oficiales. Estas normas no son un mero formalismo, sino una garantía de seguridad, transparencia y equidad tanto para los profesionales como para los usuarios.
Sin embargo, los taxistas ilegales ignoran estas reglas y se sitúan en puntos estratégicos del aeropuerto para captar viajeros, aprovechándose del cansancio, la desorientación o la urgencia de quienes llegan o salen de la terminal. Esta práctica supone competencia desleal para los taxistas que cumplen la ley y expone a los pasajeros a posibles abusos, tarifas irregulares o falta de cobertura en caso de incidente.
El clima de intimidación en el aeropuerto
Más allá del perjuicio económico, muchos profesionales denuncian un ambiente de tensión e intimidación constante. Los taxistas legales que intentan defender su puesto de trabajo o recordar las normas a quienes operan de forma ilegal se encuentran, en ocasiones, con respuestas agresivas, amenazas verbales e incluso actitudes violentas.
Este clima de miedo provoca que algunos conductores opten por no denunciar, permitiendo que estas prácticas ilegales se perpetúen. La falta de controles continuados por parte de los inspectores del IMET (Instituto Metropolitano del Taxi) y los Mossos d’Esquadra, contribuye a que los taxistas piratas actúen con una sensación de impunidad.
Un incidente grave ocurrido este sábado
La situación alcanzó un punto especialmente grave este sábado en el Aeropuerto de Barcelona-El Prat. Un taxista que trabajaba de manera legal recriminó a un conductor ilegal que no podía recoger clientes en la zona de salidas, recordándole que estaba incumpliendo la normativa. La respuesta del taxista pirata fue una amenaza directa y explícita, afirmando que lo iba a “reventar”.
Lejos de quedar en palabras, la amenaza se materializó poco después. Cuando el taxista legal abandonaba el recinto del aeropuerto, el agresor lanzó un extintor contra el cristal del vehículo, en un acto de extrema violencia que pudo haber tenido consecuencias muy graves. El ataque no solo causó daños materiales, sino que puso en serio riesgo la integridad física del conductor y del pasajero.

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Una violencia que marca un antes y un después
Este episodio no puede considerarse un hecho aislado. Es el reflejo de un problema estructural que lleva años sin resolverse de forma efectiva. La violencia física como respuesta a una advertencia legítima supone una escalada preocupante que trasciende el conflicto laboral y entra de lleno en el terreno delictivo.
La mayoría de taxistas del aeropuerto trabajan de manera honesta, respetando la normativa y ofreciendo un servicio público esencial. Sin embargo, sucesos como este dañan la imagen del sector y generan una percepción de inseguridad tanto entre los profesionales como entre los usuarios del aeropuerto.
La necesidad de una respuesta firme
Ante hechos de esta gravedad, resulta imprescindible una actuación contundente por parte de las autoridades competentes. Es necesario reforzar la vigilancia en las zonas más conflictivas del aeropuerto, sancionar de forma ejemplar a quienes operen sin licencia y garantizar la protección de los taxistas que denuncian estas prácticas.
La violencia no puede normalizarse ni tolerarse bajo ningún concepto. El Aeropuerto de Barcelona-El Prat debe ser un espacio seguro, ordenado y regulado, donde se respete la ley y se proteja tanto a los trabajadores como a los viajeros.
Un problema que exige soluciones inmediatas
El ataque con un extintor debería servir como punto de inflexión para abordar de manera seria y definitiva el problema del taxi ilegal en el aeropuerto. Solo mediante controles eficaces, coordinación entre organismos y una voluntad real de erradicar estas prácticas se evitará que conflictos profesionales vuelvan a derivar en episodios de violencia tan graves como el ocurrido este sábado.




















