El caos en los aeropuertos mexicanos: Uber y las apps frente al taxi regulado
CDMX. 04 Abr. (Noticias del Taxi) – Con la llegada del Mundial 2026, la movilidad en aeropuertos mexicanos como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey evidencia la tensión entre las empresas de transporte como Uber o DiDi y el sector del taxi regulado. La situación expone un conflicto de legalidad, seguridad y competencia real para los usuarios.
Las apps y la “carrera de obstáculos” para los viajeros
En Guadalajara, los usuarios que intentan pedir un coche por aplicación se enfrentan a restricciones legales y operativos que limitan su acceso dentro del aeropuerto, lo que provoca multas, detenciones y vehículos inmovilizados. En Monterrey, aunque el control es menor, la demanda ha disparado los tiempos de espera y muchos conductores prefieren no arriesgarse. En Ciudad de México, los taxis concesionados tienen puntos de recogida regulados, mientras que las apps deben operar fuera de la zona federal aeroportuaria.
Control de la ilegalidad: el debate pendiente
Es fundamental señalar que las plataformas digitales no cuentan con autorización federal para operar en zonas aeroportuarias mexicanas, según la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT). Esto convierte sus servicios en alternativas ilegales que confunden a los pasajeros y presionan a las autoridades. Muchos conductores incluso actúan de forma temeraria exponiendo a los pasajeros a riesgos y prácticas poco transparentes.
Competencia desleal disfrazada de innovación tecnológica
Reducir precios no significa ofrecer un servicio seguro o legal. Obligar a los usuarios a caminar fuera del aeropuerto o enfrentarse a operativos no es innovación, es explotar vacíos normativos y precarizar la movilidad. Las plataformas digitales se presentan como soluciones “modernas”, pero operan al margen de la legalidad.
El taxi: servicio regulado e imprescindible
El taxi mexicano no es un actor secundario. Es un servicio regulado, seguro y sujeto a licencias y revisiones técnicas que protegen a los usuarios. Cumple obligaciones fiscales y operativas que las apps eluden, generando una competencia injusta y poco transparente. En los aeropuertos, los taxis mantienen la planificación, seguridad y legalidad que los viajeros requieren.
Conclusión: legalidad, seguridad y respeto al usuario
Criticar a Uber y otras apps no significa rechazar la tecnología, sino exigir que respeten la ley, a los trabajadores y ofrezcan un servicio seguro. El taxi es un pilar de la movilidad urbana regulada que no puede ser sacrificado por la “economía digital” mal entendida. Si las plataformas quieren competir, deben hacerlo desde un terreno legal, seguro y justo.





















