Uber acelera el negocio del taxi autónomo mientras presume de crear millones de empleos
La multinacional de alquiler de vehículos Hertz ha anunciado una alianza estratégica con Uber para crear Oro Mobility, una nueva filial centrada en la gestión de flotas y diseñada para impulsar el despliegue de robotaxis autónomos y servicios de transporte bajo demanda. La operación representa un nuevo paso en la apuesta de Uber por sustituir progresivamente el modelo tradicional de conductor profesional por sistemas automatizados.
Según las compañías, Oro Mobility se encargará de operaciones clave como la carga, limpieza, mantenimiento, reparaciones y logística de las futuras flotas autónomas que Uber pretende desplegar inicialmente en Estados Unidos. El proyecto arrancará con vehículos Lucid equipados con tecnología autónoma de Nuro y se espera que las primeras operaciones comiencen en San Francisco antes de finales de año.
Uber habla de innovación… mientras prepara la desaparición de conductores
Uber lleva años intentando vender públicamente la idea de que su plataforma “genera oportunidades” y sostiene millones de puestos de trabajo en todo el mundo. Sin embargo, la realidad es muy distinta: la compañía está invirtiendo miles de millones en tecnologías destinadas precisamente a eliminar al conductor humano de la ecuación.
Mientras la empresa insiste en presentarse como motor de empleo, sus movimientos estratégicos demuestran que el verdadero objetivo pasa por construir una red global de movilidad autónoma donde el trabajador deje de ser necesario. La creación de Oro Mobility no es un proyecto aislado, sino parte de una estrategia internacional mucho más amplia.
Uber ya ha firmado acuerdos con compañías como Waymo, WeRide, Pony.ai, Nuro o Rivian para desplegar servicios de robotaxis en ciudades de Estados Unidos, Europa y Oriente Medio.
El mensaje es contradictorio y profundamente hipócrita: por un lado Uber intenta ganarse el favor político hablando de empleo y modernización; por otro, acelera el desarrollo de tecnologías cuyo objetivo final es prescindir de taxistas, conductores VTC y trabajadores del transporte.
La amenaza del modelo híbrido: conductores temporales hasta que llegue la automatización total
La propia Uber reconoce que trabaja en una “red híbrida” donde convivirán temporalmente vehículos con conductor y coches autónomos. Pero esa convivencia parece tener fecha de caducidad.
En otras palabras, los conductores actuales podrían convertirse simplemente en una solución provisional hasta que la tecnología autónoma alcance la escala suficiente para sustituirlos definitivamente. El modelo recuerda a otras plataformas digitales que primero dependen de trabajadores humanos para dominar el mercado y, una vez consolidado el negocio, buscan automatizar procesos para maximizar beneficios.
Además, Uber continúa utilizando un discurso cuidadosamente diseñado para aparentar compromiso social mientras expande un modelo que precariza el sector del transporte y pone en riesgo miles de empleos profesionales en todo el mundo.
Europa y España observan con preocupación el avance de los robotaxis
La expansión de los vehículos autónomos ya no es ciencia ficción. Uber ha confirmado recientemente sus planes para desplegar robotaxis en varias ciudades europeas durante los próximos años, incluyendo futuras pruebas y operaciones vinculadas a Madrid.
El avance de estas plataformas vuelve a abrir un debate fundamental: ¿qué ocurrirá con los profesionales del transporte cuando grandes multinacionales tecnológicas sustituyan conductores por algoritmos y vehículos autónomos?
El taxi tradicional lleva años denunciando que detrás del discurso de “movilidad innovadora” se esconde una estrategia de concentración del mercado en manos de grandes plataformas tecnológicas. Ahora, con proyectos como Oro Mobility, Uber deja cada vez más claro hacia dónde se dirige realmente su modelo de negocio.





















