Los taxis de Zaragoza endurecen el pulso contra Uber, Cabify y Bolt
ZARAGOZA. 17 Ene. (Noticias del Taxi) – La guerra entre taxistas y vehículos de transporte con conductor (VTC) continúa en Zaragoza. Desde la Asociación Provincial de Auto-Taxi, explican que, tras protestas y reclamaciones, el sector ha logrado que la administración establezca normas más estrictas para regular la actividad de estas compañías en la ciudad.
El departamento de Fomento del consejero Octavio López implementó un decreto que contempla tres supuestos para retirar los VTC con grúa: circular sin licencia municipal mientras realizan un servicio urbano, no registrar el servicio en la web de Fomento pese a tener licencia, o aceptar servicios fuera de las aplicaciones autorizadas.
Bajo esta normativa, la Policía Local puede sancionar, inmovilizar y trasladar al depósito municipal a los vehículos que incumplan las reglas. Desde que entró en vigor en marzo del año pasado, la autoridad municipal ha registrado más de 1.000 denuncias a conductores de Cabify, Uber y Bolt, según la Asociación Provincial de Auto-Taxi.
El presidente de la asociación, Miguel Izaguerri, celebra que se sancione a quienes «no juegan limpio», pero se cuestiona cómo estas empresas no se han arruinado, dado que las multas oscilan entre 1.400 y 1.800 euros.
Licencias y competencia
Actualmente, los VTC cuentan con 259 autorizaciones en Aragón para servicios interurbanos, de las cuales 59 son urbanas y operan en Zaragoza. La mitad de estas licencias corresponden a servicios premium, como limusinas o vehículos de alta gama, que no compiten directamente con los taxis.
El sector considera que esta cantidad es suficiente para las tres compañías que operan en la capital, pero insiste en que la competencia con Cabify, Uber y Bolt ha sido desleal desde la llegada de estas empresas. La situación se intensificó con la llegada de Bolt, lo que llevó a los taxistas a amenazar con huelgas y a contratar a un detective privado para identificar a los VTC que operaban sin autorización.
El enfrentamiento refleja la tensión constante entre los taxistas y las empresas de transporte por aplicación, y pone de manifiesto la necesidad de una regulación más efectiva y sanciones que realmente disuadan las prácticas ilegales.





















