Puerto Real quiere aumentar las licencias de taxi mientras los profesionales alertan del riesgo para su rentabilidad
El Ayuntamiento de Puerto Real ha abierto un nuevo frente con el sector del taxi al plantear la concesión de cinco nuevas licencias, que elevarían de 28 a 33 el número de autorizaciones en el municipio. La propuesta ha provocado el rechazo de la Agrupación de Taxistas, que cuestiona que aumentar el número de vehículos sea la solución a las dificultades que encuentran algunos usuarios para conseguir un servicio.
Los profesionales defienden que antes de ampliar la oferta es necesario analizar el funcionamiento real del servicio, los horarios de mayor demanda y la organización de los turnos. A su juicio, incorporar más licencias sin abordar estas cuestiones puede agravar los problemas de rentabilidad de quienes ya mantienen la actividad y soportan sus costes.
Más licencias no garantizan un mejor servicio
El Gobierno municipal justifica su propuesta en la necesidad de responder a las quejas relacionadas con la disponibilidad de taxis, especialmente durante las noches, los fines de semana y determinados acontecimientos con una elevada demanda de transporte.
Sin embargo, la Agrupación de Taxistas sostiene que la falta de vehículos en momentos puntuales no demuestra por sí sola que sobren o falten licencias. Para determinar qué necesita realmente Puerto Real, considera imprescindible estudiar cómo se distribuyen los servicios, qué disponibilidad existe en cada franja horaria y cuáles son las condiciones en las que trabajan los profesionales.
El taxi es una actividad económica regulada en la que cada titular debe afrontar gastos como el combustible, el mantenimiento del vehículo, los seguros, las cotizaciones y las obligaciones administrativas. Si el número de autorizaciones aumenta sin que crezca proporcionalmente la demanda, los ingresos disponibles para cada profesional pueden reducirse.
Por eso, el debate no debería limitarse a cuántos taxis hay en Puerto Real, sino también a cómo garantizar un servicio accesible para los ciudadanos sin poner en peligro la continuidad económica de los trabajadores.
Los taxistas reclaman diálogo antes de tomar decisiones
Uno de los aspectos que ha generado malestar entre los profesionales es la forma en la que se ha planteado la iniciativa municipal. El portavoz de la agrupación, Antonio Flores, ha cuestionado que el colectivo conociera la propuesta a través de los medios de comunicación y ha reclamado interlocución con el Ayuntamiento.
Los taxistas consideran que su experiencia diaria debe tener un peso fundamental a la hora de planificar el transporte público. Son ellos quienes conocen las horas de mayor actividad, los periodos con menos servicios y las dificultades que pueden surgir al atender determinados desplazamientos.
Escuchar al sector antes de conceder nuevas licencias debería ser un paso imprescindible. Las decisiones sobre el futuro del taxi no pueden basarse únicamente en las quejas que llegan a la Administración sin contrastarlas con datos completos sobre la actividad y sin valorar las consecuencias económicas de cada medida.
La agrupación defiende que se abra una negociación que permita estudiar alternativas y encontrar soluciones ajustadas a las necesidades reales de Puerto Real.
Las cifras de llamadas deben analizarse en su contexto
Entre los datos que forman parte del debate figura el registro de más de 60.000 llamadas entre mayo de 2025 y mayo de 2026, una cifra comunicada por el sector y utilizada en la discusión sobre la demanda del servicio.
No obstante, el volumen de llamadas, por sí solo, no permite determinar cuántos taxis hacen falta. Para obtener una imagen completa es necesario conocer cuántas solicitudes acabaron en un servicio, cuántas no pudieron atenderse, en qué horarios se concentraron y si existieron llamadas repetidas.
Este análisis permitiría identificar si las dificultades se concentran en determinados periodos y si pueden resolverse mediante una mejor organización de los turnos o ajustes operativos, en lugar de recurrir directamente a la concesión de nuevas autorizaciones.
La planificación del taxi necesita datos contrastados y medidas eficaces, no decisiones que puedan incrementar la competencia entre profesionales sin garantizar una mejora equivalente para los usuarios.
Dos nuevas licencias adaptadas, dentro de la propuesta municipal
La iniciativa del Ayuntamiento contempla que dos de las cinco nuevas autorizaciones correspondan a vehículos adaptados para personas con movilidad reducida.
La accesibilidad es una necesidad que debe atenderse de manera efectiva. Sin embargo, este objetivo requiere una planificación específica que permita conocer la demanda de estos servicios, la disponibilidad de vehículos adaptados y las necesidades de las personas que dependen de ellos para sus desplazamientos.
La mejora de la accesibilidad y la ampliación general del número de licencias son cuestiones relacionadas, pero no necesariamente equivalentes. Por ello, conviene analizar qué recursos hacen falta para garantizar los desplazamientos de las personas con movilidad reducida y cómo financiar y organizar ese servicio.
El Ayuntamiento mantiene abierto el procedimiento
La propuesta se encuentra en fase de tramitación administrativa y el expediente contempla un periodo para presentar alegaciones. Por tanto, la ampliación todavía no debe darse por aprobada definitivamente.
La Agrupación de Taxistas se opone a la medida y defiende que sus objeciones sean estudiadas antes de adoptar una decisión. El procedimiento ofrece la oportunidad de contrastar los argumentos del Ayuntamiento con las observaciones de los profesionales y examinar las consecuencias de la ampliación.
Defender el taxi también significa proteger su viabilidad
Garantizar que los ciudadanos encuentren un taxi cuando lo necesitan es un objetivo legítimo. Pero mejorar el servicio público no consiste únicamente en aumentar el número de vehículos: también exige una planificación adecuada, condiciones económicas sostenibles y diálogo con los profesionales responsables de prestarlo.
La ampliación de licencias no debería convertirse en la primera respuesta sin demostrar previamente que es necesaria y eficaz. Puerto Real necesita conocer con precisión dónde están los problemas de disponibilidad, qué soluciones pueden resolverlos y qué impacto tendría cada alternativa sobre los titulares de las licencias existentes.
Los taxistas reclaman que se tenga en cuenta su experiencia y que no se adopten decisiones que puedan comprometer la rentabilidad de su trabajo. Antes de incrementar el número de autorizaciones, el Ayuntamiento debería escuchar al colectivo, evaluar los datos y estudiar las alternativas posibles.
El futuro del taxi en Puerto Real debe construirse con planificación y diálogo, buscando un equilibrio entre las necesidades de los usuarios y la sostenibilidad de un servicio público esencial para la movilidad del municipio.




















