El amarillo y negro de los taxis de Barcelona se implantó en 1934

En los años 20 los taxis matriculados en Barcelona rondaban los 250 que se repartía en dos grandes empresas y algún autónomo. Hispano-Suiza creó una flota de coches con conductores propios, que se inauguró el 5 de julio de 1910 con 21 coches de la propia empresa, esta pagó en concepto de impuestos y licencias al ayuntamiento 250 pesetas y en 1914 Josep M. Armangue creó la compañía David.

En la ciudad ya había un total de 64 paradas, tiempos de dificultad económica en Barcelona y la escasez de clientes hacía que ningún taxista se aventurará a recorrer la bonita pero maltrecha Barcelona en busca de clientes y entonces perder el derecho a parada.

Llegaba el año 1924, aquí la historia del taxi de Barcelona sufrió un cambio sustancial, el ayuntamiento creo un código de circulación debido a la cantidad vehículos que había en la ciudad Condal, que obligo a los taxis al uso de taxímetro y pintar debajo de las ventanas de los pasajeros un color para la fácil distinción de los mismos según la tarifa.

La franja de color azul, era de 80 céntimos por kilometro, la de color amarillo, de 60 céntimos por kilometro; la roja, de 50 céntimos por kilometro y la blanca de 40 céntimos.

El amarillo y negro de los taxis de Barcelona se implantó en 1934Ya en 1929 con la exposición Universal a la vista, la flota de taxi de Barcelona creció hasta los 4.000 vehículos y existía una ratio de 1 taxi por cada 220 habitantes.

Se generó una gran competencia entre la empresa David, multitud de nuevas pequeñas compañías, autónomos y empleados. Además, la instalación de una red de tranvías y autobuses provoco una guerra de precios.

Finalizado el “boom” de la exposición, la gran mayoría de nuevas compañías cerraron, la gran Compañia David ya asentada en Barcelona, se jactaba de nunca rebajar sus precios, este motivo hizo que las arcas de la gran compañía de taxi de Barcelona tomara medidas y decidió crear una filial llamada “Goliat” con unas tarifas más bajas para aguantar el duro temporal económico.

Debido al caos existente en el sector, el ayuntamiento impuso orden y estableció un mínimo de dos años como conductor para obtener la licencia y una tarifa única de 60 céntimos por kilómetro para todos los taxis de Barcelona, esto conllevo a suprimir todos los colores excepto el amarillo, esto no se pluralizo hasta 1934 y así es como la historia ha llevado al taxi de Barcelona a ser un emblema de la ciudad por sus colores amarillo y negro.

El amarillo y negro de los taxis de Barcelona se implantó en 1934

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