Fases para la incorporación del taxi de Barcelona a una app pública

Propuesta del Instituto Metroplitano del Taxi para la incorporación del taxi de Barcelona a una app pública.

Primera fase

Una de las realidades que nos ha dejado el COVID19 al sector del taxi metropolitano es la falta de demanda de taxis a mano alzada.

Las cifras obtenidas de las emisoras y aplicaciones que trabajan, ratifican este hecho que, por otra parte, es plenamente visible.

Antes de la pandemia los servicios a mano alzada pertenecían al segmento de mercado más utilizado por los usuarios del taxi, pero en estos momentos, los servicios que se realizan, fundamentalmente, son de emisoras y / o aplicaciones, dándose la paradoja de que estas no pueden cubrir todos los servicios para falta de vehículos.

Por otra parte del 20% de vehículos que pueden trabajar cada día, sólo lo hace el 12%.

Si seguimos con esta tendencia, no podremos dar un servicio al usuario y la incorporación del sector al trabajo será más difícil y complicada, económicamente hablando.

También nos encontramos con una flota de taxi de 10.521 vehículos, de los cuales el 51% no están en su totalidad integrados en radio emisoras y / o aplicaciones.

Por lo tanto, como medida de choque durante los próximos meses, sería necesario que las aplicaciones y radio emisoras existentes en el área metropolitana de Barcelona acogieran durante un determinado período de tiempo, que podría ser de cuatro meses, a los taxistas que lo soliciten , con una cuota especial para este periodo temporal.

Cada taxista podrá escoger aquella emisora ​​o aplicación que quisiera.

Entendemos que esta medida debería mejorar la prestación del servicio al conjunto de la ciudadanía.

Segunda fase

En esta segunda fase daríamos la posibilidad al usuario de concertar un servicio de taxi a través de una aplicación de movilidad de las que actualmente existen.

La aplicación de movilidad realizaría un enlace a un paraguas de aplicaciones donde el cliente podría seleccionar aquella por la que estuviera interesado, facilitando así la descarga de la misma a los efectos de poder pedir un taxi y proceder como ya está establecido.

Tercera fase

ara poder avanzar en el hecho de que el servicio del taxi pedido mediante un servicio concertado se realice directamente desde las aplicaciones de movilidad y quede automáticamente redirigido a un taxista, habrá que tener todos los vehículos de la flota de taxi del AMB geolocalizados.

Por este motivo, el IMET deberá contratar la geolocalización de los 10521 taxis activos con todas las particularidades que ello conlleva: tipo vehículo, marca taxímetro, compatibilidad 112, etc.

Para efectuar esta contratación y sus derivados, se propone utilizar el dinero del Plan de Viabilidad del sector.

Esta medida requiere primero un acuerdo de los representantes del sector, es decir, de la Mesa Técnica del Taxi, tras un acuerdo del Consejo de Administración del IMET, y luego un acuerdo del Consejo Metropolitano de la AMB.

La medida también requerirá la modificación del Reglamento del Taxi para hacer obligatoria la geolocalización de todos los vehículos del taxi y su procedimiento sancionador en caso de negativa de algún taxista.

Una vez toda la flota del taxi esté geolocalizada, podemos pasar a la cuarta fase.

Cuarta fase

En esta fase sería necesario que las aplicaciones de movilidad establecidas fueran capaces de derivar una demanda de servicio concertado con un origen y destino determinado los taxistas geolocalizados y disponibles en un radio de acción predefinido, con ampliación de este radio en caso de ser un número insuficiente los vehículos disponibles.

El servicio sería prestado por el primer taxista que diera respuesta a la aplicación de movilidad, lo reenvíe al ciudadano los datos del taxista que haría el servicio.

La medida también requerirá modificación del Reglamento del Taxi y habrá que estudiar muy bien cómo se abordan los incumplimientos de las respuestas por parte de los taxistas.

El cobro del importe debería ser al finalizar el trayecto en el propio vehículo, con efectivo o con tarjeta.

Quinta fase

Esta fase es la que debe permitir el cobro del trayecto no dentro del vehículo que realiza el servicio, sino fuera, de forma telemática.

Se trataría de los servicios de abonados o de ciudadanos que ya tienen introducida una tarjeta de crédito en el sistema para pagar todos estos servicios concertados del taxi.

El funcionamiento sería como lo explicado hasta ahora, pero las aplicaciones de movilidad informarían al taxista que el modo de pago ya estaría establecido y, por lo tanto, él debería considerar como importe ya cobrado.

En esta fase, es absolutamente necesario la figura del gestor que debe poder cobrar los servicios al ciudadano y luego pagar al taxista este servicio.

Una de las posibilidades es que el IMET contratara a un gestor privado para efectuar esta tarea. De entrada habría que valorar el importe que podría representar esta contratación y luego buscar la financiación adecuada.

En todo caso, el gasto mensual de gestión debería ser soportada por el taxista.

Obviamente, esta fase requiere también modificación del Reglamento Metropolitano del Taxi y los correspondientes acuerdos de Consejo de Administración IMET y Consejo Metropolitano CON.

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