Los taxistas de Logroño dan un ultimátum: Estamos abandonados por la administración

«Estamos, simplemente, a punto de desaparecer». Así de tajante se muestra Javier Vallilengua, presidente de la Asociación de Taxistas de La Rioja. Un sector «totalmente abandonado» e «invisible» que lleva sufriendo las embestidas de la vida desde hace varios años.

Víctimas de la pandemia como muchos otros, Vallilengua recalca que su «desgracia» viene de atrás. «Las crisis económicas que ha vivido el país las pasamos como pudimos», añade, pero luego empezó la debacle.

Llegó el autobús metropolitano y «se nos ordenó convivir con él», a pesar de las denuncias que se interpusieron desde el sector alegando que el cincuenta por ciento de las líneas iban vacías y «ofrecernos a hacer taxi a demanda para aquellos municipios donde un autobús tan grande es deficitario». «No se nos escuchó».

Después, y ante la perplejidad de los taxistas riojanos, los metropolitanos de Álava comenzaron a hacer trasbordo en las paradas de los urbanos de Logroño. «Una auténtica locura. Lo poco que hacíamos en carretera cercana nos lo quitan sin avisar».

Y ahora el COVID. A raíz de la pandemia, desde marzo, Radio Taxi ha rebajado en un 75 por ciento su carga de trabajo y en un 90 por ciento el servicio en parada.

Unos datos «brutales» que les han hecho ponerse en contacto con el Ayuntamiento y el Gobierno de la Rioja para exponer el caso.

«Solo hemos recibido palmaditas en la espalda y poco más».

La segunda ola ha sido la puntilla.

«Ahora sí que ya no podemos más. Hemos hecho un ERTE; mandado a casa a veinte taxis de la flota de Logroño más dos operadores de radio; y por si esto fuera poco, nos hemos cargado el turno de noche por obligación».

Un servicio que, «por no meter en un brete al Ayuntamiento», se mantiene hasta el momento con guardias de cuatro coches todos los días pero que es «imposible mantenerlo».

«Absoluta inacción de nuestro Ayuntamiento»

El presidente de la Asociación de Taxistas reconoce que «tenemos que estar, por lo que pueda pasar. No es nada rentable pero hacemos falta, sobre todo en los servicios de ida y vuelta a Urgencias». Sabe que su labor es primordial, pero «invisible» para el consistorio.

«No hay ningún Ayuntamiento que no se haya reunido motu proprio con sus taxistas para ver cómo está la situación, excepto el nuestro».

Vallilengua señala que han sido muchos los desplantes por parte de la administración para con el taxi, «empezando por la exclusión que sufrimos durante la celebración de la Semana de la Movilidad.

Teníamos un día donde hacíamos descuento en todos los servicios a los viajeros de nuestro bolsillo, pero el concejal Jaime Caballero nos dejó fuera».

Las desavenencias siguen con la implantación del carril bus en Vara de Rey. «Ninguna ciudad del mundo de más de 50.000 habitantes tiene restringido el acceso y recogida a personas de movilidad reducida excepto el Ayuntamiento de Logroño con este carril bus». Las obras, señala,

«vulneran los derechos de las personas con movilidad reducida, pero con la excusa de tener tres puntos de carga y descarga todo está hecho. ¿Cómo le explico yo a un señor con la cadera rota que le tengo que dejar a cincuenta metros de su portal? Están cavando nuestra propia tumba».

Javier Vallilengua lo tiene claro:

«Esto no se va a quedar así. Vamos a llevar a los tribunales el asunto del carril bus. Las personas que tienen que responsabilizarse de nosotros para equipararnos a los taxis de otras provincias no lo están haciendo».

Medidas para salvaguardar «nuestra viabilidad»

«El taxi es un servicio público de interés general y por lo tanto es Estado y las Administraciones tienen la obligación de garantizar su viabilidad, sostenibilidad y supervivencia. Algo que en La Rioja no está sucediendo», argumenta Vallilengua, amparándose en una sentencia del Tribunal Supremo.

«Actualmente estamos metiendo todas las horas del mundo. Está la flota en la calle metiendo 16 horas diarias para no sacar prácticamente nada.

Así no se puede mantener Radio Taxi». Una empresa que, según indica su presidente, no tiene beneficios. «Simple y llanamente es un servicio en el que contacta el usuario con el taxista y ya está. Todo es gasto».

Por ello, el sector no va a parar de luchar hasta que alguien les escuche y se siente con ellos. Los taxistas riojanos demandan la llamada «licencia cero».

Es decir, vehículos que supongan una alternativa para aquel trabajador que dado el caso de que tenga una avería con su vehículo y se prolongue la reparación, pueda disponer de un coche (el que tendrá la licencia cero) para no dejar de ingresar dinero.

Además, hacen hincapié en el eje Lardero-Villamediana-Logroño. «Llevamos seis años con peleas. Seis años con la gente que va a Los Manzanos y luego no puede volver… Los taxistas de Logroño y Lardero hace ya cuatro años tienen firmado un documento pidiendo que los ayuntamientos de esas localidades colaboren para que sus taxis trabajen en ambas localidades, pero nadie dice nada».

Otro asunto es el de las estaciones de carga para los coches eléctricos.

«Pedimos que en las paradas de Avenida de la Paz y Murrieta retiren los contenedores y ubiquen dos estaciones. Desde el Ayuntamiento fomentan el uso de vehículos híbridos y sostenibles, pero no facilitan su carga. El taxi es el único servicio público de toda La Rioja en el que uno de cada tres vehículos tiene etiqueta ECO».

Asimismo, solicitan que todas las competencias sobre tráfico en lo referente a taxis sean transferidas al ayuntamiento y a la Policía Local para que puedan hacer controles en Logroño y así evitar posible mala praxis y viajes piratas que se estarían llevando a cabo.

Vallilengua puntualiza que no son medidas de incentivos económicos.

«Son medidas para que podamos trabajar». Por último, el presidente reconoce que todos los compañeros están deprimidos, apáticos. «Muchos ni hablan. Se meten en el coche y se acabó».

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