Santander afronta tensiones entre taxis y VTC ante la falta de regulación clara
SANTANDER. 21 Jun. (Noticias del Taxi) – El sector del transporte de pasajeros en Santander atraviesa un momento de tensión marcado por la ausencia de un marco regulador claro, especialmente en lo relativo a los vehículos de transporte con conductor (VTC) y a las futuras licencias temporales para taxis.
El Ayuntamiento trabaja actualmente con un borrador de reglamento centrado en el taxi, aunque todavía pendiente de aprobación y sin concretar aspectos clave como el número o las condiciones de las licencias temporales. Mientras tanto, la falta de normativa específica para los VTC está generando un clima de fricción entre ambos modelos.
Desde el sector del taxi se reconoce la competencia como un elemento positivo, pero siempre bajo condiciones de igualdad. Sin embargo, representantes del gremio consideran que esto no se está cumpliendo en la práctica.
Desde la cooperativa Radiotaxi, mayoritaria en la ciudad, se insiste en que los VTC operan en ocasiones fuera de las normas, señalando prácticas como recogidas en paradas de taxi, captación directa de clientes o uso indebido de carriles reservados.
Estas quejas son compartidas por otros colectivos como la Asociación Cántabra de Pymes del Taxi, que describe una convivencia tensa en el día a día, agravada por la percepción de falta de inspección y control.

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Un sector dividido: cooperativas, autónomos y plataformas
El ecosistema del taxi en Santander se articula principalmente en torno a dos organizaciones. Por un lado, Radiotaxi, que agrupa a la mayoría de profesionales y opera bajo un modelo de exclusividad. Por otro, la Asociación Cántabra de Pymes del Taxi (Acapyt), con menor representación y funcionamiento más flexible.
Frente a ellos se sitúan los VTC, integrados por conductores autónomos vinculados a plataformas como Cabify, Uber o Alsa, que han ido ganando presencia en la ciudad, especialmente en los últimos años.
Además, destaca el papel de operadores locales con fuerte implantación, como el empresario vinculado a Cabify que concentra una parte significativa de la actividad en la zona mediante una flota propia.
El auge del turismo intensifica el conflicto
El incremento del turismo en Santander, especialmente desde 2022, ha supuesto un punto de inflexión en el equilibrio entre ambos modelos de transporte.
La llegada de visitantes acostumbrados a utilizar aplicaciones de movilidad ha impulsado la demanda de VTC, lo que ha generado un cambio notable en la dinámica del mercado, especialmente durante los meses de verano.
Este crecimiento ha acentuado las diferencias entre el sector tradicional del taxi y las nuevas plataformas, que operan con estructuras y costes distintos.
El debate sobre las licencias y la regulación pendiente
Uno de los puntos más controvertidos es el desarrollo de las licencias temporales para taxis, contempladas en el borrador municipal pero aún sin concretar.
Mientras algunos representantes del sector confían en que el Ayuntamiento avance en su regulación tras la realización de estudios técnicos, otros critican la falta de definiciones claras y consideran que el documento deja demasiados aspectos abiertos.
En paralelo, tanto Radiotaxi como Acapyt reclaman la creación de un marco específico para los VTC a nivel municipal, algo que, según explican, ya han trasladado al consistorio.
La presencia de VTC de fuera y la sensación de descontrol
Otro de los elementos que alimenta el conflicto es la presencia de vehículos VTC procedentes de otras zonas que operan en Santander, lo que, según el sector del taxi, incrementa la sensación de falta de regulación efectiva.
Desde algunas asociaciones se denuncia que estas prácticas no están siendo supervisadas adecuadamente, lo que agrava la percepción de desigualdad entre operadores.
Las diferencias estructurales entre ambos modelos también se reflejan en el coste de acceso a la actividad. Mientras una licencia de taxi puede superar ampliamente los 100.000 euros, las autorizaciones para VTC tienen un coste considerablemente menor, lo que influye en la competitividad del sector.
A pesar del conflicto, desde el ámbito de las plataformas se defiende un modelo más abierto y flexible, e incluso se plantea la posibilidad de una integración progresiva entre taxis y VTC, siguiendo ejemplos de otras ciudades como Madrid.
Un debate abierto sobre el modelo de movilidad en la ciudad
La situación en Santander refleja un debate más amplio sobre el futuro de la movilidad urbana, en un contexto marcado por el crecimiento turístico, los cambios tecnológicos y la evolución de los hábitos de los usuarios.
Mientras el Ayuntamiento avanza en la elaboración de normas que permitan ordenar el sector, el conflicto entre taxis y VTC sigue abierto, con posturas enfrentadas sobre cómo debe articularse el equilibrio entre ambos modelos.





















