Un año después de la llegada de las VTC, el taxi gallego denuncia un aumento de la competencia desleal y exige que se haga cumplir la ley
Lejos del escenario de normalidad que defienden las plataformas de vehículos de transporte con conductor (VTC), el sector del taxi en Galicia asegura que el primer año de convivencia ha estado marcado por la competencia desleal, la falta de controles y una creciente sensación de impunidad. Los profesionales reclaman a las administraciones que actúen con firmeza para garantizar que todos los operadores cumplan las mismas normas.
El taxi sostiene que los VTC han alterado el equilibrio del sector
Desde la llegada de las VTC a A Coruña, las organizaciones del taxi aseguran que la situación del transporte urbano ha cambiado radicalmente. Según denuncian, numerosos vehículos autorizados para realizar transporte interurbano estarían desarrollando servicios dentro del casco urbano, una práctica que el sector considera contraria a la normativa vigente.
Los taxistas insisten en que no rechazan la competencia, sino el incumplimiento de las reglas. Recuerdan que el taxi presta un servicio público sujeto a tarifas reguladas, turnos, inspecciones y obligaciones permanentes, mientras consideran que determinados operadores VTC disfrutan de ventajas competitivas al operar, presuntamente, fuera de los límites legales.
Denuncias reiteradas de presuntas irregularidades
Durante los últimos meses, el sector ha protagonizado varias movilizaciones para denunciar lo que califica como una falta de actuación efectiva frente a las presuntas infracciones cometidas por algunas VTC. Entre las reclamaciones figura la realización de servicios urbanos con autorizaciones interurbanas, la ocupación de zonas próximas a paradas de taxi y la escasez de expedientes sancionadores.
Los representantes del taxi sostienen que esta situación provoca una clara desigualdad competitiva, ya que quienes cumplen estrictamente la normativa deben competir con operadores que, según denuncian, no soportan las mismas obligaciones.
El coste económico para los profesionales
Los taxistas aseguran que la irrupción de las plataformas ha tenido un impacto directo sobre sus ingresos, especialmente durante las noches, fines de semana y grandes eventos, donde tradicionalmente se concentraba buena parte de la actividad del sector.
Además de la reducción de servicios, denuncian que la incertidumbre regulatoria está afectando al valor de las licencias y dificultando la planificación de inversiones para renovar vehículos o mejorar el servicio.
El sector reclama igualdad normativa
La principal reivindicación del taxi gallego sigue siendo la misma: que todos compitan bajo las mismas reglas. Los profesionales consideran que la innovación tecnológica no puede convertirse en un argumento para relajar los controles administrativos ni para permitir modelos de negocio que, según sostienen, generan una competencia desequilibrada.
En este sentido, reclaman más inspecciones, sanciones cuando se detecten incumplimientos y una coordinación efectiva entre la Xunta, los ayuntamientos y las fuerzas de vigilancia para garantizar el respeto de la normativa.
Un conflicto que continúa abierto
Mientras las plataformas defienden su papel dentro de la movilidad urbana, el taxi considera que el balance del primer año resulta claramente negativo. Las organizaciones profesionales advierten de que la falta de una respuesta contundente por parte de las administraciones puede consolidar un modelo de competencia que perjudique a un servicio público esencial.
Para el sector, el debate ya no gira únicamente en torno a la convivencia entre taxi y VTC, sino sobre un principio básico: que la ley se aplique por igual a todos los operadores, sin excepciones y sin privilegios.





















