Con solo 11 días en el poder, Guillermo Lasso ya está atentando contra el taxi de Ecuador

El flamante presidente de Ecuador solamente lleva once días en el poder y ya ha comenzado a hacer de las suyas.

Las elecciones de Ecuador se definieron por una serie de campañas de desinformación y obstáculos legales dirigidos contra Arauz, impulsados ​​por funcionarios de derecha y medios privados.

Durante el tiempo en que Coca-Cola presuntamente contrataba a sicarios para asesinar a los organizadores sindicales en la vecina Colombia, Lasso se hizo cargo de las operaciones ecuatorianas de la empresa, devolviendo la rentabilidad a la empresa en el país. Más tarde se convertiría en el CEO de Banco Guayaquil.

Lasso es miembro de la orden religiosa altamente conservadora Opus Dei y ha prometido todo su apoyo al títere golpista Juan Guaidó, respaldado por Estados Unidos.

Según parece, en una carrera de maletines de solo once días, Lasso se ha posicionado al lado de las empresas disruptivas del transporte y quien ha pujado más alto ha sido Cabify.

Lasso ha remitido este jueves a la Asamblea Nacional su objeción al proyecto de reformas a la Ley Orgánica de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial por considerarlo inconstitucional.

Uno de los aspectos que más le preocupa es la restricción a Cabify Uber y Didi, en el texto aprobado por la anterior Asamblea el pasado 30 de abril.

En el texto aprobado por la Asamblea, el cual ahora Lasso quiere derogar, se exige a las empresas de transporte que dispongan de una licencia para poder operar.

Ahora, el Lasso considera que esta restricción vulneraría el derecho de las personas a desarrollar actividades económicas, así como el derecho al trabajo de más de 70.000 familias que en la actualidad dependen económicamente de este tipo de plataformas en las que ofrecen sus servicios.

Además, “esto atentaría contra el derecho de propiedad sobre estas aplicaciones y limitaría las opciones de transporte que se encuentran a disposición de los usuarios, quienes también tienen derecho a la libertad de contratación de los servicios de acuerdo a su conveniencia”, dice el texto del presidente.

Desde Cabify ya se habían pronunciado contra el texto legislativo aprobado argumentando que “no es concreto y no aporta al crecimiento de una actividad que genera oportunidades de autoempleo».

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