La España de los sinvergüenzas

En septiembre los taxistas reclamarán libertad de expresión ante el asedio de la Asociación de la Competencia. En juego la dignidad de un país gregario.

La España de los sinvergüenzas
León Tolstói

La España de los sinvergüenzas

La Asociación de la Competencia ha demostrado la fragilidad de la construcción económica que sostiene el mundo actual teniendo una intervención radical contra los verdaderos luchadores sobre los que usurpan las reglas de competencia en beneficio propio.

Tal descaro en sancionar a los que siguen las reglas pero persiguen a los infractores va más allá del hecho que esta agencia esté vinculada a Uber a través nada menos que de su máxima representante, hace sospechosos a todos los estamentos políticos que han permitido el descalabro de la sanción a Élite Taxi.

La sola constatación de los hechos produce náuseas y retrata a un país que a través de unos impuestos escalofriantes reprende a sus ciudadanos y abre sus puertas de país gregario a la invasión de americanos y alemanes, de la entrada de empresas con el modelo tercermundista indio: el esclavo paseándote en bicicleta.

Un modelo que tendría que haber rechazado la ultraderecha de Vox y el PP si realmente fueran nacionalistas españoles como proclaman, ya que desvirtúa lo conseguido por años de democracia y de valores mínimos en cuanto a dignidad para los trabajadores ya suficientemente explotados.

Deberían ver las señales inequívocas que los ciudadanos contemplan para sustraerles de su llegada a la Moncloa: están vinculados al dinero, más importante que su visión teórica de un país llamado España que en él fondo actúa de gregario de multinacionales como Uber o Free Now. Ellos deberían ser los primeros en combatirlos, y sin embargo son cómplices de la invasión y burla tercermundista de supresión de derechos para trabajadores y persecución a los que intentan denunciar los hechos pensando que en España hay libertad de expresión y se encuentran con una multa de 123.000 euros por creer en un sistema fake.

Fake, la monarquía que utiliza sus instituciones para forrarse al igual que toda la economía gig que se incrusta en las políticas al mando del más pudiente ya que puede arruinar impunemente a los pequeños inversores que apoyan sus políticas dementes, al igual que arruinan a los taxistas que no pueden generar pérdidas.

Esas políticas que generan sucesivas crisis económicas para quedarse con el dinero de los incautos provocadas por el gran capital y alimentadas por la mass media.

En Barcelona esos medios bien pagados resaltarán la crueldad de unas manifestaciones de taxistas cuando estos no tengan más opciones que reivindicar su derecho a la libertad de expresión para denunciar una invasión imperial jugando con sus trabajos.


Manifestación de los taxistas en Barcelona contra la alianza Uber-Free Now

El taxi de Barcelona convoca movilizaciones el 5 de septiembre

 


Las instituciones catalanas deberán demostrar que no son títeres del imperio. El honorable president de la Generalitat, señor Pere Aragonés, ha demostrado suficiente sensibilidad en relación a los asuntos del taxi y siempre ha escuchado y reaccionado adecuadamente en cualquier situación. Alejado de la demagogia de presidentes anteriores, más cercanos al music-hall o a malabarismos en el circo Aligre, esperamos su cercanía y su benevolencia.

La ciudadanía española ve como el sistema que recauda sobre el 50% de todo movimiento de consumo niega el trato justo de protección sobre sus trabajos, su libertad de expresión o cualquier defensa de la dignidad humana que alberga en teoría un país con innumerables instituciones con diferentes banderas que salvaguardan a millones de enchufados. Mejor Dubai que no defienden nada pero no pagan nada en impuestos. De los políticos españoles esperemos que no vuelvan a priorizar sus piscinas sobre su dignidad.

En septiembre los taxistas reclamarán libertad de expresión ante el asedio de la Asociación de la Competencia. En juego la dignidad de un país gregario.

En la fotografía podemos ver a Tolstoi poco después de renunciar a sus posesiones y entregárselas a sus sirvientes. La dignidad por delante de sus piscinas.